Luz artificial

“Allí no habrá más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos.” Apocalipsis 22:5
Existe una asociación que propugna por la ‘oscuridad completa’ y ha estudiado los efectos nocivos que tiene la luz artificial principalmente cuando se duerme en la noche. El término que esta asociación usa para definir el escenario ideal para dormir es ‘oscuridad completa’. Para eso han identificado los lugares en el campo en donde se puede disfrutar de un esquema que provee esta situación, la cual no es posible tener en una ciudad. En este sentido clasificaron las ciudades con más luz artificial llevándose los primeros lugares Nueva York, Shanghái y Tokio, entre otras. En estas ciudades, dicen ellos, no es posible tener en ninguna hora de la noche, una ausencia de luz artificial de un grado adecuado para dormir. Los estudios que han realizado sindican a la luz artificial como la responsable de dolencias como el cáncer de mama, por lo que aconsejan llevar la habitación en donde se duerme, a la mayor oscuridad. Cierto o no, nos permite entrar a un tema por demás interesante.
No se a ustedes pero a mí me gusta la mayor cantidad de luz, mejor si es natural. No me gusta estar a oscuras y cuando la vida me llevó a escribir con lo que podría calificar como ‘luz mortecina’, me costó mucho sentirme cómodo. Hay casas en donde con el ánimo de reducir el uso de electricidad, mantienen los ambientes en una penumbra, ¿verdad que no se siente uno cómodo? El verso que hoy invocamos presenta tres tipos de luz. La primera la llamaremos ‘luz natural’, y que es tipificada por la  luz del sol; la segunda, la ‘luz artificial’, identificada como la luz de lámpara, y la tercera, a la cual le designaremos un nombre en el curso de nuestra meditación, producida por Dios el Señor. Y para situar el tema en su justa dimensión, identificaremos dos necesidades de luz, la que requieren nuestros ojos físicos para poder ver las cosas físicas, y la que necesitan nuestros ojos espirituales para ver las cosas espirituales. ¿Listos?, meditemos pues.
El sol ilumina en forma natural la mayor parte del globo terráqueo y aparece, de acuerdo a la rotación de la tierra, cada 24 horas, dividiendo de acuerdo a lo dicho en el primer capítulo de Génesis, los días y las noches. De manera que podemos definir el día como la presencia de la ‘luz natural’ y la noche, en contrario, como la ausencia de esta ‘luz natural’ producida por el astro rey. Cuando hay ausencia de luz, el diseño divino, estableció que los días se agruparan en períodos de treinta días y que, una vez al mes, la luna, la otra lumbrera, reflejara con mayor intensidad la luz del sol, y empujara en forma parcial la ausencia de luz. Pero, el humano, aunque sabe que la noche se hizo para pausar las labores del día, vio la necesidad de luz para realizar lo que se conoce como ‘labores nocturnas’ y, por eso descubrió la forma de producir ‘luz artificial’, que ha ido desde las rústicas antorchas, pasando por el candil, hasta la moderna luz artificial de esta época del pos modernismo.
Y es que, sin luz no se puede ver. ¿Cierto?, y los que son privados de la habilidad de ver, tienen que desarrollar el sentido del tacto para vivir en un mundo cuya realidad es ‘ver para poder hacer’. ¿Vemos el punto? Bien, espiritualmente es así: se necesita de luz para ver. Y así como se ha descubierto la forma de producir ‘luz artificial’, los humanos han diseñado formas de producir ‘luz espiritual’ en forma artificial. Podemos decir que el interior del humano funciona como el día y la noche: hay periodos de luz natural y periodos de oscuridad, en donde es necesario alumbrarse de alguna forma. Y es interesante que en algunas personas, estos periodos se sucedan sistemáticamente, ¡cada x horas! Y se busca ‘luz artificial’ de alguna forma. Hay periodos de oscuridad, ¿acaso no los hemos tenido?  Cuando se instale el Reino, ya no habrá necesidad de la ‘luz natural’ ni la ‘dañina luz artificial’, porque el autor de la luz, producirá eternamente la ‘luz de origen’. Pero ¿saben?, esta luz está disponible ahora, con el Espíritu Santo, porque Dios es el ‘sol de justicia’ e ilumina nuestro interior, si es que lo dejamos. ‘Luz artificial’ producida por las famosas muletas: diversión mundana, vicios, alegrías pasajeras, griterías, y otras, que cuando terminan regresa la oscuridad. Dijo Jesús: “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.” (Juan 8:12).

¿Te das cuenta?, puedes vivir con la luz de Dios desde ahora, y luego, ¿sabes?, eternamente.

Oscar Eugenio Dubon Palma, el tal Tachus, elimina de tu vida ‘la luz artificial’.

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